Exhala. Lagartijas, sentadillas, desplazamientos, saltos con energía al son de la música electrónica. “Más planchas, su parte favorita”, dice la instructora; los cuerpos se mueven, unos con energía, otros con técnica. El ambiente vibra, los rostros cada vez más encendidos de carmín, pero brillantes, porque algo tiene el deporte: siempre te hace sonreír.